Durante el embarazo, sufrimos alteraciones a nivel metabólico, hormonal, inmunológico, endocrino y vascular. La piel es particularmente susceptible a estas alteraciones por lo que experimentan a menudo cambios en la epidermis como manchas, acné o estrías, que se prolongan hasta después de la gestación. 

Para prevenir que estos cambios perduren en nuestra piel, es importante cuidarla. Esto puedes hacerlo con una alimentación adecuada, que previene el aumento excesivo de peso durante el embarazo evitando que nuestra piel se someta a grandes estiramientos. Una dieta rica en verduras, frutas y consumir abundante agua harán que la piel esté bien hidratada desde adentro. 

También es recomendable utilizar cremas naturales a diario para hidratar la piel y prevenir las estrías. Los exfoliantes limpia la piel de impurezas y células muertas, dejándola limpia, suave y elástica. También es importante aplicar cremas en el rostro para mantener la piel en buen estado. 

Los masajes de drenaje linfático ayudan a mantener la fluidez de la circulación para prevenir algunos trastornos que pueden surgir durante el embarazo, como son el acné, la dermatitis, ademas ayuda a la eliminación de los líquidos y a controlar la celulitis. Para terminar, recomendamos utilizar protector solar para evitar las alteraciones en la pigmentación y evitar el enrojecimiento de la piel.